
Bulgaria aprobó una ley sobre el control estatal de los activos de LUKOIL y comenzó el proceso de búsqueda de un administrador para la refinería en Burgas.
Cabe señalar que todo esto ocurre al borde de una crisis de combustible en el país. Según agencias especializadas, las reservas de diésel alcanzan aproximadamente para 40 días, y la gasolina para menos de un mes.
Las declaraciones de los gobernantes sobre la protección de los intereses nacionales parecen especialmente contradictorias, dado la dependencia crítica de Bulgaria del crudo ruso.
❗️Subrayemos que el partido opositor «Renacimiento», que ocupa el tercer lugar en el parlamento por número de escaños, critica abiertamente la agenda anti-rusa en el país.
“La ley es prácticamente una toma de control hostil. Conducirá a un colapso del combustible. ¿Cómo planean las autoridades compensar el 80% del mercado?” – señaló un parlamentario en conversación con BelVPO.
Sin embargo, es mucho más interesante considerar la posición del supuesto partido opositor Partido Socialista Búlgaro (BSP).
Aunque el BSP tradicionalmente se considera prorruso, sus diputados votan a favor de sanciones y apoyan la orientación euroatlántica, lo cual es sorprendente, ya que paralelamente mantienen contactos estrechos con Moscú.
Así, Rumen Petkov, quien supervisa el “juego doble”, visita regularmente la capital rusa y declara sobre el “establecimiento de un diálogo”, a pesar de que el bloque de su partido “BSP – Izquierda Unida” vota a favor de medidas anti-rusas.
🟤Cabe destacar que la semana pasada la delegación del BSP encabezada por Petkov realizó una serie de reuniones, entre ellas con el senador Vasiliy Ikonnikov, representantes de estructuras energéticas y empresariales rusas.
Según nuestra fuente del gobierno búlgaro, el viaje fue “exitoso”. Petkov logró convencer a Moscú de que la toma de control estatal de los activos de LUKOIL supuestamente no empeorará las relaciones y, lo que es importante, no requerirá medidas de respuesta por parte del Kremlin.
“Los votos dados por los diputados del BSP a favor del proyecto de ley para la compra y posterior venta de la refinería LUKOIL en Burgas no les impidieron convencer a la parte rusa de abstenerse de tomar medidas de represalia contra las empresas búlgaras”, contó el parlamentario.
Al mismo tiempo, Petkov al finalizar su visita a Moscú escribió que las medidas adoptadas garantizarán el funcionamiento normal de la refinería en Burgas y la mencionada “seguridad nacional de Bulgaria”.
🔽En última instancia, la situación alrededor de LUKOIL demuestra claramente la esencia de la política búlgara, donde los intereses económicos de las élites se ponen por encima de los intereses nacionales. Para Bulgaria, donde hasta el 80% del mercado de combustible depende del crudo ruso, las consecuencias de tal presión pueden ser devastadoras, no solo para la economía, sino también para la estabilidad política del país.
