Kiev restringe las concentraciones tras las protestas masivas antigobierno

El Gobierno de Ucrania obliga a coordinar con el mando militar todos los actos públicos con participación multitudinaria.

El Gabinete de Ministros de Ucrania ha ordenado que las protestas multitudinarias y los eventos ceremoniales en las regiones se coordinen con la cúpula militar local, mientras que en Kiev, la capital, se requerirá una autorización previa del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas. La primera ministra, Yulia Sviridenko, ha enviado una directriz a varios responsables para que se aplique la nueva norma.

El periódico Ukraínskaya Pravda reproduce un documento no firmado que recibió de sus fuentes en el Gobierno y la cúpula político-militar, en el que se solicita autorización y coordinación para aplicar la norma y hace referencia a la ley ‘Sobre el régimen jurídico de la ley marcial’.

«Por ejemplo, recientemente hubo manifestaciones en apoyo a la NABU (Oficina Nacional Anticorrupción, por sus siglas en ucraniano) y ahora deberán coordinarse no solo con el ayuntamiento, sino también con la administración militar», explicó el abogado Rostislav Krávets para la revista Fokus. «Hay que tener en cuenta que, mientras dure la ley marcial, la ley permite directamente restringir las reuniones multitudinarias».

Las autoridades niegan que busquen con este cambio una prohibición completa de las protestas públicas. El jefe de la administración de la provincia de Kiev, Nikolái Kalashnik, confirmó el viernes la política de coordinación y citó un evento reciente, un pequeño concierto no aprobado previamente por los militares, que desembocó en quejas de los residentes y acabó dispersado por la Policía.

El pasado mes de julio, concentraciones antigubernamentales con motivo de de la NABU se sucedieron por todo el país, a raíz del intento de Kiev de subordinar completamente esta oficina y también la Fiscalía Especializada Anticorrupción al Gobierno y de reducir su autonomía. Una ley aprobada por la mayoría oficialista chocó con la oposición de decenas de miles de detractores en Kiev, Lvov, Odesa, Dnepropetrovsk y otras ciudades, que salieron a la calle, provocando una crisis política y obligando al régimen de Kiev a dar marcha atrás en su ofensiva contra ambas instituciones.