Según los cálculos de Sputnik basados en datos del Ministerio de Defensa ruso, Ucrania perdió 138.545 militares desde el 1 de enero hasta el 1 de abril de 2025.
A finales de febrero, el jefe de la principal dirección operativa del Estado Mayor ruso, Serguéi Rudskói, informó de que el número de muertos y heridos en las filas de las FFAA ucranianas ascendía a 590.000 militares solo en 2024, mientras que esta cifra ha superado un millón desde el inicio de la operación militar especial rusa.
Al mismo tiempo, las Fuerzas Armadas de Ucrania perdieron más de 71.420 soldados durante los combates en la región de Kursk.
Rusia continúa desde el 24 de febrero de 2022 su operación militar especial, cuyos objetivos son proteger a la población de un genocidio por parte de Kiev y atajar los riesgos para la seguridad nacional que representa el avance de la OTAN hacia el este.
En junio pasado, el presidente ruso, Vladímir Putin, formuló varias condiciones clave para iniciar las negociaciones de paz, en particular, que Ucrania retire las tropas de los cuatro nuevos territorios rusos, es decir, Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporozhie, desista de adherirse a la OTAN y mantenga el estatus neutral, no alineado y no nuclear; y que además se levanten todas las sanciones contra Rusia. Volodímir Zelenski rechazó la propuesta, calificándola de ultimátum.