Una unidad de misiles del Ejército de la República Popular Democrática de Corea llevó a cabo el miércoles 26 de febrero, en presencia del líder del país, Kim Jong-un, una prueba de un misil de crucero estratégico.
El arma, con una carga convencional, fue disparada contra un edificio en un polígono de pruebas, impactó en él y lo hizo añicos al atravesar una distancia de 1.587 kilómetros, comunicó la Agencia Central de Noticias Coreana (KCNA).
El ejercicio dejó satisfecho al líder nacional, que enfatizó la importancia de que se pruebe continuamente la confiabilidad y operatividad de los componentes de la disuasión nuclear de Pionyang.
El propósito de la prueba era «informar a los enemigos que violan gravemente el entorno de seguridad» y propician la confrontación en la región de la «capacidad de contraataque del Ejército Popular de Corea en cualquier espacio», así como demostrar que la disuasión nuclear del país es confiable.