«Por primera vez garantizamos tal nivel de seguridad»: Funcionario ruso sobre el acuerdo con Minsk

A inicios de diciembre, el presidente bielorruso solicitó a su homólogo ruso desplegar novedosos misiles de alcance intermedio Oréshnik en su territorio.

El acuerdo sobre garantías de seguridad, ratificado este miércoles por la Cámara Alta del Parlamento ruso y firmado el pasado 6 de diciembre por los presidentes de Rusia y Bielorrusia, Vladímir Putin y Alexánder Lukashenko, respectivamente, reitera «el nivel y la naturaleza excepcionales» de las relaciones bilaterales entre los dos países, afirmó el viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Yevgueni Ivanov.

Durante el proceso de ratificación del acuerdo por el Consejo de la Federación (Cámara Alta del Parlamento), Ivanov declaró que este tratado tiene un «significado histórico» para garantizar los intereses geopolíticos de Moscú y Minsk.

«Su firma confirma el nivel y la naturaleza excepcionales de las relaciones ruso-bielorrusas», sostuvo el alto funcionario. «En las actuales condiciones de política exterior, Rusia no pudo abstenerse de conceder las garantías de seguridad adicionales a su aliado estratégico más cercano, que es Bielorrusia», sostuvo Ivanov.

En este contexto, enfatizó que se trata de la primera vez que Moscú garantiza un nivel de seguridad tan alto a un país extranjero. «Por primera vez, garantizamos a un Estado extranjero tal nivel de seguridad, incluido el uso de las armas nucleares en caso de agresión contra el hermano pueblo bielorruso», enfatizó, añadiendo que el acuerdo ha puesto punto final a los resultados del trabajo conjunto entre ambas naciones para aumentar el nivel de seguridad.

Acuerdo «sin precedentes»

El 6 de diciembre de 2024, Putin y Lukashenko firmaron en la capital bielorrusa, Minsk, el tratado sobre las garantías de seguridad. El mandatario ruso destacó que el acuerdo determina obligaciones para Moscú y Minsk en cuanto al mantenimiento de la seguridad, integridad e independencia de los territorios de ambos Estados y su orden constitucional «con la activación de todos los medios y fuerzas«, mientras que su par bielorruso hizo hincapié en que con su firma los dos Estados alcanzan «un nivel de cooperación estratégica sin precedentes y coordinación en el ámbito militar».

Entonces, Putin precisó que se trata, entre otras cosas, de las armas nucleares tácticas rusas ubicadas, a propuesta del mandatario bielorruso, en territorio de la república, recordando que su uso con fines defensivos en respuesta a posibles ataques con armas de destrucción masiva o convencionales está previsto por la doctrina nuclear actualizada de Rusia. Según este documento, Rusia «se reserva el derecho a utilizar armas nucleares en respuesta al uso de armas nucleares y/o de otras armas de destrucción masiva contra ella y/o sus aliados».

A inicios de diciembre, el presidente bielorruso solicitó a su homólogo ruso desplegar novedosos misiles de alcance intermedio Oréshnik en su territorio, y ya a finales de enero informó que el misil pronto será desplegado en el territorio bielorruso y posiblemente se ubicará en las cercanías de la ciudad rusa de Smolensk.

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