Elecciones europeas desatan terremoto político en Francia

París, 10 junio. El holgado triunfo de la extrema derecha en las elecciones europeas del domingo provocó en Francia un verdadero seísmo político, con la disolución de la Asamblea Nacional y la convocatoria a comicios legislativos anticipados.

La victoria de Agrupación Nacional (RN), partido nacionalista liderado por Marine Le Pen, era esperada, al representar el escenario proyectado durante meses por todas las encuestas, sin embargo, sus consecuencias trascienden las previsiones de no pocos, con un impacto también financiero, al desplomarse este lunes en su apertura la Bolsa de París un 2,37 por ciento.

Después de divulgarse en la noche los resultados de la cita en las urnas, la cabeza de lista de RN, Jordan Bardella, exigió al presidente Emmanuel Macron que disolviera la Asamblea, alegando un claro mensaje de los franceses llamando a un cambio de rumbo, reclamo que el mandatario asumió.

“No puedo actuar como si nada hubiese pasado”, manifestó Macron en un mensaje a la nación, una hora después de conocido el triunfo de la organización de extrema derecha con alrededor de un 32 por ciento de los votos, más del doble de los conseguidos por la gobernante Renacimiento y sus aliados.

Según el jefe de Estado, decidió poner en manos de los franceses el futuro parlamentario mediante una nueva elección legislativa, con la primera vuelta el 30 de junio y la segunda el 7 de julio.

Su postura fue saludada lógicamente por Le Pen, quien declaró que RN está lista para ejercer el poder, y por figuras de la izquierda como Jean-Luc Mélenchon y del campo conservador como Éric Ciotti, mientras una encuesta atribuía el apoyo a la salida de la disolución por más de la mitad del electorado.

No obstante, llovieron las críticas al mandatario por ceder ante la extrema derecha, al igual que las acusaciones de que fueron sus políticas las que causaron el terremoto político y la holgada victoria de un partido tildado de antieuropeo y denunciado por atacar a la inmigración.

Para Raphaël Glucksmann, cabeza de la lista Partido Socialista/Plaza Pública –tercera en las europeas- el presidente acepta un “juego extremadamente peligroso” y elude sus responsabilidades históricas.

Aceptar la disolución exigida por Bardella quedará como una mancha más del quinquenio de gestión de Macron, estimó.

También la candidata ecologista Marie Toussaint fustigó la decisión, calificándola de “doble traición”, esgrimiendo el compromiso de luchar siempre para detener a la extrema derecha.

Incluso dentro del oficialismo parece inquietar el regreso a las urnas en las legislativas, al considerar criterios como el señalado en France2 por la presidenta de la disuelta Asamblea Nacional, la diputada oficialista Yaël Braun-Pivet, quien manifestó que pudo tomarse un camino diferente, en particular la búsqueda de una coalición o de un pacto de gobierno.

Otra consecuencia de las elecciones europeas es la demanda de formar bloques, defendida en particular por líderes de la izquierda, cuyas contradicciones y diferencias llevaron a que desapareciera la Nueva Unión Popular, Ecologista y Social (Nupes), que había logrado un buen resultado en las legislativas del 2022.

El primer secretario del Partido Socialista, Olivier Faure, convocó a formar un frente popular contra la extrema derecha de cara a los comicios del 30 de junio, a los que volverán a ser llamados 49 millones 500 mil franceses.

También el secretario nacional de los comunistas, Fabien Roussel, abogó por la coalición de la izquierda.

Debemos reunirnos rápido y trabajar juntos en un pacto por Francia, advirtió el diputado.

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