Los ciberataques aumentan en la pandemia con noticias falsas sobre la COVID-19 para acceder a datos personales o estafas.

Se han creado 25.000 dominios de páginas falsas que te piden datos de temas de COVID-19. Ponen cosas como mete aquí tus datos y te decimos si en tu zona puede salir o apúntate a esta estadística para ver si la COVID-19 te afecta o no.

 

 

Los SMS o correos electrónicos fraudulentos, las llamadas falsas, las estafas en las compras online o incluso las noticias falsas son algunos de los ataques cibernéticos que han aumentado desde que empezó la crisis sanitaria de la COVID-19. Los expertos atribuyen ese aumento al teletrabajo, puesto que los equipos informáticos en las casas son más vulnerables que en las empresas y al confinamiento, momento en el que los ciberdelincuentes han tenido más tiempo para delinquir desde sus hogares.  

Durante 2020, el personal de Secure&IT, empresa del grupo LKS Next que cuenta con centros replicados en Madrid y Arrasate-Mondragón (Guipuzkoa), ha monitorizado y gestionado más de 700.000 alertas, vulnerabilidades y amenazas de seguridad y este tipo de ataques ha aumentado un 25% durante el año pasado. La mayoría de estos ataques han sido a empresas -ejemplo de ello es el ransomware que la empresa Adeslas sufrió durante el mes de septiembre- o industrias que no han dejado de producir y funcionar durante el confinamiento, pero también ha habido casos de fraudes que han afectado a personas particulares, como en el caso de virus o robos de datos al acceder a una noticia falsa o estafas al realizar compras por internet. En esta última las personas que se han visto más afectadas durante la crisis sanitaria han sido aquellos que han adquirido material sanitario, como mascarillas, a través de páginas web no oficiales, sin ser conscientes de que se trataba de una estafa.  

“Los delincuentes son delincuentes. Buscan la oportunidad de hacer más daño o de ganar más dinero. Esta pandemia ha provocado que las empresas en este sentido tengan una situación de más vulnerabilidad porque su información ya no estaba alojada en los grandes sistemas de una empresa, con ordenadores protegidos, sino que estaba en las casas, en ordenadores que usan todos los miembros de la familia para diferentes actividades. Al bajar la guardia, el crimen organizado ha lanzado más ataques durante el confinamiento”.

Valencia ha explicado que además del crimen organizado, existe el pequeño crimen que se basa en hechos delictivos realizados por personas de forma individual. “Un hacker puede ser una persona que de día es camarera, pero que por la noche se dedica a trastear en un ordenador y como ha estado confinado él también se ha podido dedicar todo el día a estas cuestiones sea para hacer el bien o para hacer el mal”, ha apuntado. 

 

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